viernes, 5 de junio de 2015

Aprender a beber cerveza

La primera vez que se prueba ese sabor amargo, fabricado con granos de cebada germinados u otros cereales cuyo almidón es fermentado en agua con levadura, no te gusta nada y pones cara de repulsión. Pero a medida que vas bebiendo un poco más, tu paladar se va adaptando a dicho sabor y al final te acaba gustando.

Gracias a mi ciclista favorito aprendí a beber cerveza. Aquí comienza mi relato.

Hace unos veranos atrás quedé con él, era un día de verano cualquiera y quedamos como todos los días, pero ese día cuando me reuní con él, llevaba en su mano una litrona y un paquetón enorme de pipas, sus palabras fueron:

- Hasta que no te acabes esta cerveza no nos vamos a casa.
Fuimos a un parque, nos sentamos en un banco, abrimos las pipas y la cerveza. Él empezó dando un sorbo a la cerveza y yo acto seguido le imité, poco a poco la terminamos. Unas dos horas o tres más tarde la terminé con su ayuda.

Nota: Su plan funcionó.

Actualmente, cuando quedo con él, nos vamos a un bar y vamos a cubos, el cubo que pedimos tiene cinco botellines, para nosotros eso no es suficiente, pedimos dos cubos y ya tenemos un cubo para cada uno.

Aunque lo he intentado llevar a la práctica con una amiga mia, no lo he conseguido, por lo tanto, cuando quedo con ella, nos vamos de zumos. (Este párrafo se lo voy a dedicar a ella y a CDB).

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