miércoles, 17 de junio de 2015

Lavándose las manos en las cocinas del Mercado Provenzal

El otro día me pasó una cosa muy rara, bueno a mi directamente no, yo solo lo presencié en primera línea.

Estaba con un amiga en el Mercado Provenzal, íbamos a pedir un par de cervezas, ella se quedó en una mesa y yo fui a pedir las bebidas.

Delante de mi había tres personas, tres chicas pidiendo cerveza y sangría, que pagaron y se fueron.
Otro señor que pidió una caña y otro señor que se pidió una sangría.
La siguiente en pedir era yo, pero vino una señora de unos 45 años y habló directamente al camarero que me iba a atender.


La señora dijo: perdona, pero el lavabo de chicas no funciona.
Camarero: Si, esta estropeado y el fontanero no ha venido, pero esta avisado.
La señora: Pues necesito lavarme las manos y al servicio de caballeros no voy a entrar.
El camarero se quedó pensativo unos instantes y finalmente dijo: Si quieres, puedes entrar a las cocinas y lavarte las manos ahí.
La señora: Si.
El camarero la indicó por donde tenía que pasar.
Desde mi posición yo veía la escena perfectamente, ella lavandose las manos en el fregadero mientras el camarero esperaba.
Entró un tercer personaje a la escena, el cocinero. Se quedó parado en la puerta de la cocina mientras miraba con cara de sorprendido a su compañero, ¿¿¿Qué pasa aquí???
La señora cerró el grifo y se fue con las manos mojadas.
La cara entre el cocinero fue un poema, pero cuando me miraron los dos a mi también tendría que ser una cara de póquer porque los tres nos acabamos riendo.

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