viernes, 2 de octubre de 2015

Preparando e imaginando "Viaje a A Coruña" (parte 3)

Podría explicar las múltiples cosas que he hecho estos tres maravillosos días en la mejor compañía del mundo, al menos, para mi mundo. Podría contar a todos los sitios tan geniales a los que Eloy y Laura (su novia) nos han llevado, a la borrachera del sábado por la noche, a mis intentos de rapeos frustrados, a toda la comida típica de allí, todas las caminatas para ver esa bonita ciudad, a como viven las gentes de allí los partidos del Depor, pero eso, al fin y al cabo, no le interesa a nadie.

Sé que habrá mucha gente que a día de hoy, por motivos de trabajo, estudios y demás, se tuvieron que marchar. Personas a las que queremos, que no están con nosotros en el día a día, aunque eso no es problema a día de hoy gracias a las redes sociales y el Whatsapp. Por ver a alguien día a día no significa que esa persona sea la persona más importante, la persona más importante puede estar en la distancia y no verse en mucho tiempo. Ver a las personas día a día esta sobrevalorado, no hace falta verse todos los días del año para saber que personas están ahí para lo bueno y para lo malo.


En estos días he vivido más sentimientos juntos que en toda mi vida, con respecto a lo que amistad se refiere. Hacia muchísimo tiempo que no lloraba en un andén, escribiendo esto con el corazón en un puño y más sensible de lo que le tengo acostumbrado últimamente. He experimentado lo que es ver a la persona que ya necesitaba tocar, abrazar y sentir, al igual que ahora estoy viviendo la tristeza, el desconsuelo, la nostalgia y el vacío que se siente al despedirse.

Me he dado cuenta de que una vez que te despides no hay consuelo para la persona, aunque los de tu alrededor te den todo el ánimo y todo el cariño del mundo, no es suficiente. Hoy entiendo las imágenes que salen en la televisión por navidad de personas despidiéndose en en aeropuerto y llorando. (Por suerte toda la gente a la que quiero esta cerca de mi, como "muy lejos" están en Valladolid).

Agradecimientos...

Quiero aprovechar el post para dar las gracias a San (que casi la enveneno, ya lo veréis) y a LaurArt por haberme acompañado hasta tierras gallegas y sin pensaroslo ni un sólo minuto, dijisteis: "yo voy"
Todo el mes de septiembre que me habéis tenido que aguantar con mis rayadas para que todo saliera bien, sobre todo los dos últimos días antes de irnos. Os agradezco un montón lo que habéis echo por mi y vuestro apoyo cuando estaba tan triste en el aeropuerto.
A los guías de esta aventura tan sumamente bonita, que habéis recorrido vuestra bonita ciudad para que estuviéramos lo más cómodas posibles y agradecer al padre de Eloy que me dejara navegar y coger el timón de su barco, para la próxima me voy a pescar con él.

¡¡¡Ahh!!! Se me olvidaba... la sorpresa finalmente fue...

Escribí a Eloy para saber donde se encontraba, tenía que llevar el cargador del móvil a su padre que se encontraba en el embarcadero, los astros estaban alineados en ese momento, nosotras justo paseábamos por allí.
Cada una miraba a un sitio diferente por el que podría venir, hasta que Sandra le divisó a lo lejos.
Nos sentamos en el césped y justo cuando pasaron por detrás de nosotras nos hicimos un selfie y le envié la foto por Whatsapp.
No daba crédito a lo que veían sus ojos en el momento que nos vio, ya que nos hallaba en el pueblo.
Perdón a todos los gallegos por no pronunciar bien raxo y decir racho.

Finalmente...

Hay un reto que propuso LaurArt y que se colgará en los próximos días... es una guarrada, pero espero que os guste, estar atentos a este blog...

1 comentario:

  1. Ayssssssss, que bonito todo!!!!. Me ha encantado sister!.

    Una felicidad total la sorpresa y encantado que os lo hayais pasado bien. Y esta amistad que tenemos ya sabes que durará toda la vida.

    :) :) :) :) :) :) :) :)

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