lunes, 21 de marzo de 2016

Irte a vivir sola 2.0.

La semana pasada subí una entrada en la cual hablaba de mi primeros cuatro días en mi casa, si no lo has leído te dejo el enlace a la entrada a continuación: Irte a vivir sola.

Me ha escrito mucha gente por el Whastapp (mis amigas) y por redes sociales, preguntándome por el sistema tan innovador que me monté esa noche, las sillas y la lima de mi padre, las imágenes las podéis ver a través de este post. Un sistema mejor que el de Securitas Direct.

A continuación vas a conocer a la persona que llamaba a mi puerta a esas horas tan "apropiadas" para llamar un martes, un miércoles, un jueves...sobre todo cuando hay que trabajar al día siguiente...

Más asustada que todas las cosas, el cuarto día se vino Laurart a mi casa a cenar y a esperar a que el desconocido o desconocida llamase a la puerta.

Después de cenar, nos sentamos en el sofá a hablar, miré el reloj y eran las 23:00 horas, ¿ya no llamaría más? Sobre esa hora llamaba, ¿el cuarto día iba a ser diferente?, pero finalmente, la cosa no se retrasó mucho más...a las 23:10 horas sonó el timbre de la puerta.

Ambas, con el pulso acelerado nos miramos, de repente, ella tomó la iniciativa, se levantó, miró por la mirilla y no había nadie, pero escucha algo...
Abrió la puerta, salió para mirar a ambos lados y finalmente vió a una figura, fuerte y robusta vestida de color negro de arriba a abajo, esa persona era...el portero nocturno de la urbanización...

El señor habló con nosotras y nos dijo que le extrañaba que hubiera luz en mi casa, me presenté y le dije que a partir de ahora ya me iba a ver por aquí y que habría luz.

Desde entonces el portero habla conmigo cada vez que vengo de los partidos de Euroliga, que es cuando más le veo paseando y vigilando la urbanización.

Lo mejor de esto, es que a pesar del susto de los primero días, ese señor sabe que casas están ocupadas y cuales están vacías y que desempeña su trabajo como Dios manda. Un gran profesional que vigila donde vivo y está atento si ve cosas raras, que lo mismo si es otro pasa de todo...

Esta es la primera anécdota de vivir sola, si tu también tienes una experiencia, no dudes en escribirla debajo de este post o comentarla a través de mis redes sociales.

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