martes, 15 de marzo de 2016

La vida no es un cuento...

Cuando eramos pequeños vivíamos en un mundo fantástico donde papá se casaba con mamá, que llevaban siendo novios, toda la vida, tenían un bebé que venía de París y vivían juntos, en amor y compañía para toda la vida. Barbie era perfecta, con unas curvas de escándalo y super guapa, con un marido, llamado Ken, que era idea, que sabía cocinar, planchar, lavar y cuidar de los ocho hijos mientras Barbie iba en su coche rosa o en su caravana de compras con sus amigas.

 Veinte años más tarde...nadie se casa para toda la vida, nadie tiene un primer novio que sea para siempre y cuando te casas, nada es de color de rosa, hay malos rollos y la convivencia se hace insoportable, ahí es cuando empiezan los conflictos, que no soportes los ruiditos de otra persona y te ponga de los nervios, al principio de empezar la relación el ruidito que ahora tanto te irrita, lo veías como "uyy, que monooo", ahora te saca de tus casillas.

Al principio de la relación, cuando terminabas tu jornada laboral lo primero que hacías es ir con la persona que es tu pareja, preguntarla y contarle el día que has tenido, si ahora lo que no quieres es llegar a casa y ver a esa persona...déjala.

Siempre he dicho a la gente, cuando me cuenta algún problema con su pareja...¿le quieres o le tienes cariño?
Es una pregunta muy perturbadora, pero con fácil solución, si le quieres, sin pensarlo, dices automáticamente: "le quiero", pero si dudas más de 5 segundos en contestar a esa pregunta... quizás lo que antes fuera ahora, ahora se ha convertido en cariño.

Aprendimos a que iba a llegar un Ken a nuestra vida, aprendimos a que tenemos que ser guapas y mantenidas, pero aprendimos algo más importante, que no existe Ken, los Ken que yo conozco y que vosotras conocéis son bajitos, barrigudos, calvos y con pelo en el pecho, que no recogen un solo vaso de la mesa, que no plancha y juega a la Playstation.

La incorporación de la mujer al mundo empresarial ha dado un giro a la vida que nuestros abuelos y nuestros padres llevaban, ahora ya no hace falta tal principe azul, tú sola puedes sacarte las castañas del fuego, manteniendote con un sueldo mínimo para vivir dignamente, con una casa, que puede parecer una caja de cerillas, pero es tú casa y tú sola estas sacándola adelante. Tampoco necesitamos a nuestro principe azul, para tener hijos, ¡Viva la inseminación artificial!

Nos enseñaron a depender de otra persona que en teoría nos quiere y nos ama, pero aprendimos a querernos a nosotras mismas sin depender de otras personas. Nos enseñaron a vivir con un marido y tres hijos, pero aprendimos a que eso, hoy es día ya no es necesario. Nos enseñaron que Barbie y Ken eran un gran prototipo a seguir y aprendimos a que eso no es verdad. Nos enseñaron películas de Disney como la Sirenita o la Cenicienta, pero aprendimos que eso no existe.

Si tienes alguna duda, pregunta o sugerencia, no dudes en escribir debajo de este post o a través de mis redes sociales.

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