miércoles, 16 de marzo de 2016

Irte a vivir sola

A menos de una semana viviendo en mi casa, tuve un pequeño susto. 

Los días previos al suceso había estado colocando cosas, iba por mi hogar de un lugar para otro y con el mp3 a tope sin escuchar nada más que al grande, Kase O.

Después de cuatro días por fin paré un poco de colocar y me senté por fin en el sofá, encendí la luz de la lámpara de pie al lado sofá y la televisión.
Cuando llevaba diez minutos sentada y descansado empecé a escuchar ruidos en la puerta principal.

Llamaron a la puerta y me timbrarón.
Miré el reloj y eran las 22:30h, iba a abrir Rita...yo desde luego que no.

Al escuchar de nuevo el timbre ya me puse de pie, quite la televisión y muy despacio fui a mirar por la mirilla.
No había nadie pero escuchaba sonidos, miré por la ventana de la cocina que da la puerta principal y ya no había nadie.

Llamé a LaurArt que es la que geográficamente me pillaba más cerca de mi nueva casa pero no me cogió el teléfono, a mis padres ni de coña les iba a llamar a no ser que fuera una causa de fuerza mayor, pues llamé a la persona que más lejos vive de mi, Eloy.
Él me cogió el teléfono a la primera, yo le hablaba súper bajo, él me pregunto en voz baja, como lo estaba haciendo yo, que pasaba, se lo conté y me dijo que no me preocupara que lo mismo era un vecino cotilla que al ver luz en casa se ha pensado que era una ocupa.
Quince minutos más tarde y tras el consejo del gallego, decidí salir del salón donde me había refugiado y salir a investigar, no había nada, por lo tanto, puse las llaves en posición estratégica para que nadie pudiera abrir y coloqué mi sistema de seguridad súper innovador que tiene tres partes, la primera, colocar una fila de sillas en la puerta principal una detrás de otra, llevarme una lima que me dejó mi padre para una manualidad y refugiarme debajo de las sabanas para que la luz de mi móvil no se viera.
Cabe destacar, que una hora más tarde no había ningún ruido y colgué a Eloy para que continuará con su vida.
Yo en cambio, me quedaban seis horas para ir a trabajar y en ese momento estaba deseando ir, además de pasar una noche que al mínimo ruido me despertaba.
Nota: si estas leyendo esto y eres vecino cotilla, a las 22:30h nadie en su sano juicio abre la puerta en una urbanización nueva.
Nota para el inquilino: no abráis la puerta a desconocidos y menos si no se manifiestan en la mirilla.

Si tienes alguna duda, pregunta o sugerencia no dudes en escribir debajo de este post o a través de mis redes sociales.

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